Volumen 31
No. 1
2006
Indice
Contenido
Editorial
A pesar de los grandes avances en los últimos 50 años en el entendimiento del sistema inmune, la respuesta de este en ciertas situaciones sigue siendo un enigma. Este hecho se vislumbra apasionadamente en los pacientes con uveitis por recuperación inmune. Este síndrome evidencia una de las dicotomías enfrentadas a diario en la terapéutica médica: al mejorar una condición, se predispone a la expresión de otra.

Los linfocitos T nos protegen ayudándonos a encontrar en el interior de nuestro organismo células que se encuentran infectadas, displásicas o con cuerpos extraños. Son los “policías” del organismo, realizando guardia, constantemente vigilando el comportamiento del mismo. En sus viajes, los linfocitos recorren a través del sistema vascular el cuerpo entero en aproximadamente 30 minutos1. De estos, los linfocitos T ayudadores ó CD4 tienen un rol principal en la mediación de la inmunidad celular y la inmunidad regulada por anticuerpos. Los CD4 regulan la inmunidad celular mediante la incitación de la inflamación local y la activación de los Linfocitos T asesinos ó CD8. También ayudan a la regulación de la producción de anticuerpos por parte de las células plasmáticas. Son estas células las CD4, tan importantes en la regulación de la respuesta inmune las cuales se encuentran suprimidas o depletadas en los pacientes con el Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA).

Desde la aparición de la pandemia a comienzos de los ochentas, no existía verdadera esperanza para los pacientes infectados con el virus de la inmunodeficiencia humana (HIV). Sin embargo desde el advenimiento a finales de los noventa de la terapia combinada de inhibidores de las proteasas codificadas y nucleósidos análogos con actividad anti-retroviral, se observó una profunda y sostenida supresión de la replicación viral, reducción de la morbilidad y prolongación de la vida de los pacientes infectados con el HIV2.

Pero esta recuperación inmune no viene sola. Los pacientes con VIH con conteo celular muy bajo pueden desarrollar retinitis por citomegalovirus (CMV) la cual, como describe el Dr. Fernando Arévalo en su artículo de esta edición, se caracteriza por una retinitis necrotizante con poca o ninguna respuesta inflamatoria. Esta poca respuesta inmune está directamente ralacionada al parecer a la falta de competencia del mismo. Sin embargo, al aumentar la cantidad de linfocitos CD4 y recuperar la competencia se produce, según lo observado por el Dr. Arévalo, en un grupo significativo de pacientes, vitreitis, papilitis o inclusive edema macular cistoideo (EMC). Y de ahí la dicotomía. Al mejorar su sobrevida con la terapia combinada, los pacientes infectados por CMV desarrollan el cuadro clínico de uveitis crónica con compromiso de su agudeza visual y por ende una disminución en su calidad de vida gracias a un aumento de su competencia inmunológica.

Ernesto Otero, MD